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Las Cajas de Ahorro: Un regalo para los que nada necesitan

Estamos en una fase avanzada de un camelo que será histórico en la economía española. Me refiero a la bancarización de las cajas de ahorro.

El Tribunal Constitucional en su sentencia 1/1992, dejó claro que las cajas son de titularidad privada. Pero este deteriorado alto tribunal, no negó que las cajas son, ¿o debo decir eran? en general, entidades sin ánimo de lucro, lo que no es incompatible con buscar beneficio.

Permítaseme por tanto hablar de privatización de las cajas de ahorro, sin ánimo de contrariar al TC.

Las cajas siempre han tenido un hecho diferencial fundamental con los bancos, la otra versión del sector financiero. Esta diferencia es: que las cajas NO reparten dividendo, mientras que los bancos SI.

Siempre he considerado que este es el verdadero valor de las cajas frente a los bancos. El esfuerzo y buen hacer de las cajas redunda plenamente en la sociedad; vía Obra Social, y vía fortalecimiento de las entidades, al destinar parte de esos beneficios a
provisiones y otras cuentas de orden interno, e inversiones.

Los bancos por el contrario, se lavan la cara ante la sociedad con fundaciones. Que más que desviar beneficios a la sociedad, sirven para evitar pagar al fisco, al declarar grandes cantidades de dinero como donaciones, y acumular patrimonio; por ejemplo en obras de arte. Esto último algunas cajas también lo hacen, quede claro por tanto que no soy un ingenuo que idolatra a los gestores de las cajas, ni considero perfecto el modelo de cajas.

Pero dicho lo anterior, no puedo dejar de intentar desvelar la farsa que, aprovechando la crisis económica internacional que vivimos, se ha montado para apropiarse de las cajas de ahorros, y trasladar el botín a manos de los bancos y otros inversores.

En primer lugar, decir que ya el viernes 17 de diciembre de 1999, en el periódico “Cinco Días”, el Círculo de Empresarios manifestaba lo siguiente:

“Es preciso plantearse la reforma de las cajas de ahorros, que constituyen una anomalía en las economías de nuestro entorno”.

“El Círculo de Empresarios, pide la privatización de estas entidades, que representan el 50% del sistema financiero”. “…la mitad del sistema financiero español no puede estar sin dueño y controlado por los partidos políticos, ni puede mantenerse la asimetría actual entre cajas y bancos, que distorsiona la competencia”.

¿Os suena?. Que fuerte lo del dueño.

Bueno, pues esta pretensión coincidía con otro viejo conocido, el Fondo Monetario Internacional (FMI), quien a primeros de abril-99, opinaba: “…la privatización de las cajas permitirá que las fuerzas del mercado determinarán la nueva estructura del sistema bancario español con independencia de restricciones institucionales…”.

Este discurso, del FMI, a parte de no decir nada y ser muy rancio, ha servido para avalar las pretensiones de los bancos, beneficiarios de la privatización de las cajas (también lo denominan así los del C. de Empresarios, y estos de lo privado entienden bastante).

En este caso se confirma la sabiduría del refranero; “el que la sigue la consigue”. 11 años han tardado, desde su última intentona.

Iniciaba este artículo diciendo que estamos en una fase avanzada del camino marcado por los estrategas del capital. La última fase tendrá lugar dentro de unos 5 años, u otros 10, -no pretendo adivinar el futuro, tan solo preveerlo-. En esa última fase ya dará lo mismo si las cuotas participativas con derechos políticos se llaman así o se llaman acciones, que es como se llaman los títulos de propiedad mercantil en las S.A. Y para entonces las cajas serán parte de nuestra historia económica.

Se habrá dejado un rastro de perjuicios sociales y laborales; pues aunque las futuras fundaciones se continúen reclamando de la Obra Social, las cantidades destinadas a tal fin estarán condicionadas por el dividendo, que SI reparten los bancos. Ello repercutirá negativamente en las actividades sociales, medioambientales y educativas, a las que hoy se destina un buen monto
económico anualmente.

Quedará un rastro de cientos de pueblos en España, en los que los viejos del lugar dirán a sus nietos: Hace muchos años, en ese local hubo una oficina de una Caja de Ahorros, y no era necesario desplazarnos a otro pueblo para cobrar la pensión. ¿Se ha medido, aunque sea virtualmente, en simulaciones, del efecto económico, para el pueblo español, de este retroceso social.

Y por supuesto, quedará un rastro de destrucción de empleo, aunque no sea por la vía del despido ordinario (disciplinario). Destrucción de empleo que ya ha fijado el Banco de España, otro viejo conocido, quien en su Nota Informativa del 29 de junio del presente año 2010, manifestaba:

“En el caso de las operaciones con planes de integración aprobados por el Banco de España y con ayudas aprobadas por el FROB, tales planes incluyen una reducción del número de sucursales entre el 10% y el 30%, y una reducción de plantillas entre el 11% y el 27%”.

Por tanto, a nombre de despolitizar las cajas, nos han vendido un engaño. Como si el señor Rato no fuese ante todo político. ¿No fue este Sr., ministro de Economía del “Partido de los Trabajadores” entre el 1996/2000?.

Roberto Tornamira

Secretario General de FeS-UGT-Madrid

8 de octubre de 2010

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