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Con Aguirre o sin Aguirre, no a la privatización de Telemadrid

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, la Sra. Aguirre, ha decidido dimitir, no sin antes dejar enfocada la privatización de Telemadrid, el único medio de comunicación público (radio y televisión) que tenemos los madrileños y madrileñas. Desde la Federación de Servicios de la UGT en Madrid no estamos de acuerdo; ni con las formas que esta señora y su equipo han venido empleando, ni con las repercusiones que esta decisión tendría, en caso de llevarse a término.

 

Esperanza Aguirre siempre se ha jactado de ser muy conservadora, es decir, muy de derechas. Coherentemente con ese rol, siempre ha tomado decisiones que ante la opinión pública más bien parecen ocurrencias que resoluciones de Gobierno, como la forma muy personalísima de dimitir.

 

La privatización de Telemadrid, es algo que siempre ha anunciado el PP madrileño, pero ¿por qué ahora, si Telemadrid da pérdidas desde 2003?. Desde UGT se ha denunciado el devenir y la mala gestión de este Ente público desde hace años, por tanto no cabe decir que nadie dijo nada.

 

Esa actitud prepotente, propia de alguien que se cree dueña de la cosa, la demostró esta insensible Condesa hace pocas semanas, cuando se dirigió a los cámaras y periodistas de la cadena pública madrileña que, cumpliendo con su trabajo, se habían desplazado a Valdemaqueda para cubrir lo que acontecía con el horrible incendio de esa parte de la sierra madrileña, y les espetó: “que hacéis vosotros aquí”. Habría que preguntar: ¿quién eres tú para decir dónde de debemos ir?.

 

Esta señora es la misma que se queja de que la tiren una tartera en la puerta de un colegio, o de que la insulten en los actos públicos –yo no participo de ningún tipo de violencia, ni física ni verbal-, pero resulta que ella lo fomenta con sus comentarios del estilo “habría que matar a los arquitectos”.

 

Su actitud de “ordeno y mando” ha complicado mucho la vida de los madrileños y madrileñas, quienes legítimamente somos gobernados por el PP, confiamos en un cambio por parte del Sr. González. Pero esa legitimidad que le dieron las urnas, no les habilita para deteriorar la democracia. Es por ello que respetando su derecho a decidir qué hacer con su vida, nos alegramos de su dimisión, en la esperanza de que el nuevo Presidente gire el rumbo del Gobierno de Madrid.

 

Respecto a los contenidos, mucho más importante que las formas, tampoco podemos estar de conformes con la privatización de Telemadrid, porque:

- En el Artº 20.1 de la Constitución Española se dice: Los españoles tenemos el derecho:

a) “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

d) “ A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.”

 

En el apartado 2 del mismo artículo dice:

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

 

Y en el 3:

La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España”.

 

Lo primero que debo decir ante la literalidad de la Carta Magna es que, el Gobierno de la Comunidad de Madrid no tiene derecho político ni moral a privatizar Telemadrid. Porque la Presidenta dimisionaria y su partido, en esa legitimidad de las urnas, a la que constantemente apelan, están obligados a salvaguardar los derechos fundamentales de los españoles, Aguirre y su heredero político en particular los de los madrileños y madrileñas, y no a todo lo contrario, que es lo que hacen en su acción de Gobierno.

 

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, no tiene derecho político ni moral, en tanto que, desde 2003, ha venido conculcando el derecho de los madrileños a expresar y difundir libremente sus ideas pensamientos y opiniones, en tanto en cuanto ha tenido y tiene “secuestrada” la televisión y la radio de todos.

 

Ha ejercido y ejerce un tipo de censura, como lo es la manipulación de la información y sus tiempos de emisión.

 

Por último en este sentido, nos pretende privar de la garantía legal de control y organización de este medio público, dado que quiere cambiar su naturaleza y convertirlo en privado. Pues la Constitución no hace referencia a libertad de las empresas privadas de comunicación –se da por hecho-, pero sí a las públicas.

 

El Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid, y los directivos –gentes de su confianza- que han gestionado Telemadrid con más criterio político que periodístico y económico, son los únicos responsables de la situación a la que han llevado a la cadena. Pero ahora pretenden que sean los trabajadores quienes paguen las consecuencias, en forma de despido colectivo mediante un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Los madrileños y madrileñas tienen derecho a saber que la plantilla de trabajadores de Telemadrid ya se ha visto reducida: en los últimos años, entre 2007 y 2011 pasó de 1442 trabajadores a los 1175, incluidos temporales y fijos. Por el contrario, el número de Directivos ha pasado de 23 en 2003, a 46 a finales de 2011.

 

Otra contradicción en la gestión, es que en paralelo a la reducción de plantilla, se ha ido contratando a dedo, a familiares y amigos del entorno político del PP. Eso sí, jamás se han dignado acudir a la Facultad de Ciencias de la Información de las universidades públicas madrileñas, donde estudian y cada año se licencias los hijos e hijas de los vecinos de Madrid.

 

El pueblo de Madrid tiene que saber cómo ha evolucionado Telemadrid en el periodo que la señora Aguirre ha sido Presidenta: la audiencia media de Telemadrid se situaba en 2003 en el 17,1%, y que 2011 se ha cerrado con un 6,2%.

Antes de tomar la decisión de privatizar Telemadrid, la ex Presidenta o el Presidente ” in pectore” tendrían que explicar a los madrileños porqué la deuda ha pasado de los 76 millones de euros al cierre del ejercicio de 2002 a los 242 millones de euros de deuda a junio del presente año.

 

Madrid necesita un medio de comunicación social, público, qué interese a los madrileños. Sin información y comunicación no hay democracia.

 

Si los ciudadanos y ciudadanas de Madrid se sienten reflejados en la programación y en lo que Telemadrid les oferta, Telemadrid será viable. Con la privatización, los madrileños no ahorraremos dinero, pues la televisión madrileña será “regalada” a los círculos ideológicos cercanos al PP. Pero las deudas las pagaremos todos.

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