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Para la Comisaria europea de Empleo la “precariedad laboral no es mala”

La Comisaria europea de Empleo, Marianne Thyssen, dice que “la precariedad no es mala”. Lo dice una señora vinculada a la Troyka, y que fue Presidenta del Partido Cristiano Demócrata Belga, cuyo salario debe ser astronómico y a buen seguro no tendrá ningún problema de empleo si abandona la política.

Precariedad es sinónimo de pobreza en España y en Europa; ¿qué clase de fe religión cristiana profesa, quien dice que la pobreza no es mala?, solo puede tratarse de una farisea.

Esta individua ocupa la responsabilidad de la Comisaría Europea que diseña el austericidio. Un organismo que, junto al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI), marcan el objetivo de que al menos el 70% de los trabajadores sean pobres, a través de sus directrices de recortes y reformas estructurales, cuando hipócritamente señalan que hay que “combatir la desigualdad entre trabajadores” y “la dualidad laboral”.

Pero no plantean que todos los trabajadores tengan salarios dignos y contratos estables, lo que están planteando es que la mayoría de los trabajadores tengan contratos precarios.

La Sra. Thyssen ha participado estos días atrás en la convención del PP europeo, celebrada en Madrid. Dice que cada vez que viene a España se encuentra buenas noticias. Debe referirse como buenas noticias a los datos que ha aportado la EPA al cierre del tercer trimestre, pues en ellas ve afianzados sus verdaderos objetivos:

  • En el tercer trimestre de este año, los contratos indefinidos han caído en 18.900.
  • Por el contrario, los contratos temporales han crecido en 205.000.
  • 1.572.900 hogares tienen a todos sus miembros en edad de trabajar en el desempleo.
  • 720.000 hogares no perciben ningún ingreso.
  • El 49,2% de los jóvenes menores de 25 años están en desempleo.

Claro que para los trabajadores y trabajadoras que se encuentran en situaciones desesperadas un contrato de trabajo “no es malo, aunque sea precario”. Pero los gobernantes europeos o de los estados miembros no pueden asumir esta situación como un mal menor, pues eso lleva a que lo normal sea la precariedad y que ésta se universalice.

Es inaceptable que la desregulación de las leyes laborales, como nuestro Estatuto de los Trabajadores, que esos mismos gobernantes han impuesto, esté llevando a los empresarios a pretender condiciones laborales de semiesclavitud.

Por tanto, la precariedad si es mala, muy mala, señora Thyssen.

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